| Crónica // SÍNKOPE (+ Luka Sinraza) - Sala Lemon (Madrid) - 13 de abril de 2012 |
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Mientras en la calle no se encuentra nada nuevo de Sínkope (su disco en directo se sigue posponiendo, y recordemos que lo grabaron en marzo de 2011 en la Riviera, aunque se rumorea que estará disponible antes del próximo verano), ni la banda nos ofrece nuevos temas, lo único que podemos hacer para saciar nuestras ansias “sinkoperas” es ir a verles en directo. Y hay que aprovechar las ocasiones, porque tampoco estamos ante un grupo de los que yo llamo de “gira constante”, que da igual lo que pase que siempre están dando conciertos, sino ante un grupo que elige sus fechas con precisión. Pero, eso sí, como el pasado día 13 de abril, cada vez que lo hacen salen a dejar claro que son una de las mejores bandas de rock de este país. Ante una sala Lemon abarrotada (como siempre en los conciertos de los extremeños) por los mismos seguidores fieles e incondicionales, pasaban las diez de la noche y los integrantes de la banda iban subiendo al escenario ante los ánimos de los asistentes. Para sorpresa de muchos (entre ellos, un servidor), iniciaron el concierto, en vez de con la típica “Perfectos animales”, con una muy enchufada y enérgica “Encanutao”, que mostró de manera muy clara las intenciones de Sínkope durante el concierto y dejó ver que, después de un tiempo sin subirse a un escenario, ya tenían ganas. A esta siguió sin pausa la siempre mítica “Matar se me olvida”, entre el delirio de todos los presentes. Tras el típico saludo de Vito, se terminaron de meter al respetable en el bolsillo con “Al socuello de tus pechos de seda”, tema que en directo adquiere una fuerza y un poderío únicos. “Quemando recuerdos, penas y sueños y otros enseres” y “Tentación” fueron los dos siguientes temas elegidos por la banda extremeña para que la gente no decayese en el gran show que estaban ofreciendo. Ante unas palabras de Vito, en las que se mostraba sorprendido por su poder de pitoniso al predecir, hace años, la situación actual, atacaron con “Mortales iluminados”, dando pie a dos canciones de las más laureadas siempre por la banda. Primero atacaron con “El carro de la vida”, donde la propia banda reconoció haber improvisado un final adicional al ver la maravillosa respuesta del público, y uno de los mayores himnos de la banda, “Humo de contrabando”, prometiéndonos que, aunque no fumáramos durante el concierto, nos colocaríamos de marihuana todos con esa canción. Y he de decir que fue cierto. “No quiero… que no!” fue la siguiente en la lista, dando paso a la típica pregunta de Vito al público de si “Qué tal si tiramos un poco de Rama?”, a la que siguió la respuesta unánime de los allí congregados y la gran canción del que, en mi opinión, es su mejor disco ("Humo de Contrabando"): “Tirando de rama”. El cantante de Sinkope, pidió un momento de silencio para poder agradecer al público madrileño su asistencia y, de paso, hablar un poco de la ciudad, con lo que fue más que obvio que la siguiente en caer iba a ser “Y paré Madrid”. Y así fue, con el posterior delirio en la sala. Ante la sorpresa de muchos, por no ser de las típicas en sus directos (pero no por ello mal recibida por el público), los Sínkope nos ofrecieron “Con morir no pagan… lo sé”, con regalito incluido a los que están en el poder. “A un beso mío le llaman ruina” organizó uno de los mayores caos en la sala, con una locura más que generalizada y justificada del respetable, continuando con la misma en “A merced de las olas” (el mayor subidón de todo el concierto”, que, como siempre, ejecutaron con maestría, haciendo gozar a más de uno. Con esto llegaban al final del show oficial. Para los bises nos tenían preparados cuatro bombazos, aunque al final quedasen en tres, pero que fueron más que suficiente. Vito, destilando humo por la boca y prometiendo que no era de un porro sino de su sudor, con una dedicatoria especial para todas las mujeres de la sala, y estando en el escenario solo él y sus dos maestros a la guitarra, arrancó la muy sentida y querida por el público “Le voy a cobrar a tus labios tus miradas”. Cabe destacar el gran trabajo de Chino y Alberto durante todo el concierto. Alberto es siempre un valor seguro, y bueno, Chino, es tener en la banda a uno de los mejores guitarristas de nuestro país. Sin pausa alguna llegó “Romance de la luna gitana y el sol poeta”, que hizo aún más grande la locura de los presentes. Se cayó “Sin cruces ni cementerios”, con lo que después del romance, Vito se despidió de Madrid como es costumbre, citándonos a vernos en Vallecas y dando pie a uno de sus habituales cierres épicos, con toda la sala rendida ante ellos, con “En tarros de miel”. En definitiva, después de conciertazos y momentos intensos vividos como los de ayer, uno se hace la pregunta de si es mejor cantidad o calidad; y termina excusando las pocas apariciones de los extremeños en un escenario, porque, viendo la calidad que sus shows destilan cada vez que tocan, uno recuerda que los buenos perfumes siempre se dan en frascos pequeños. GRANDE SÍNKOPE.
Crónica y fotos: Manué Bolsón |


























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